El amor es algo más que una fecha empalagosa, un osito de peluche o un ramo de rosas. El amor puede ser algo sublime, pero también tortuoso y sombrÃo. El amor puede llevarnos a matar. El idÃlico matrimonio que contrajeron Frederick Walter Stephen West y Rosemary Pauline Letts en enero de 1972 fue el inicio de una de las series de homicidios más infames en los anales de la Gran Bretaña, una historia de pedofilia, incesto, violación, tortura, desmembramientos, asesinatos e inhumaciones clandestinas. Cerrando el mes de los enamorados, los Testigos del Crimen continúan analizando los casos de las parejas homicidas más infames, muestras de cómo el más noble sentimiento puede desviarse a un rumbo perverso.

















